Wednesday, August 06, 2008

Beatrice

07/08/08
4:14 a.m.

Las puertas de la verdad se cierran tan rápido
que una vez que la dejamos salir rara vez,
si alguna, podemos traerla de vuelta a su hogar.

Corren ahí fuera mis miles de frases;
que son dichos buscando muros blandos
contra los cuales estrellarse para empezar
otra vez...
y eternamente...
a rodar.

Y las levanta Beatriz
que optó por quedarse con todas,
y decidió robarme las más difíciles.
Que optó antes que nada por decirme las propias
pero optó al final por no conducirme.

Beatriz, que no dudó en apuñalarme.
Beatriz, que para no mentirme
todavía no me dice nada,
y así compone contrapuntos tan delicados
mi silencio con el suyo, si se oyeran
resonar tan armoniosos los vacíos
que rara vez,
si alguna,
disuenan.

Silencios palíndromos
o anagramas mudos.
Ausencias firmes
como otro siglo diecisiete
de verdades ocultas
y tal vez pasadas de moda
porque a Beatriz la aturden los motetes.

Beatriz, que no dudó en apuñalarme.
Beatriz, que para no mentirme
juega y no dice nada,
y así no escucha nada
y corre apurada
eternamente...
a ser verdad.

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