Thursday, September 25, 2008

Los hijos del paraíso

La noche los reunió
en uno de los tantos bordes que tiene el mundo.
entre faunos y Quijotes;
humo
y palabras.
Todo el océano entero
cabía en la más nimia de sus bocanadas.

No tomaban aire
por miedo a convertirlo en viento.
No tomaban tiempo:
éste era un viejo truco sin secretos.

Los ocho pies
rastrillando el césped
de un paraíso ideal venido a la Tierra:
Los que están,
los que no
y los que van
erigieron sus dioses
de Tosca
y arena.

Saturday, September 13, 2008

Poema para una reina inglesa y una dactilógrafa

Las tenues horas de una noche estirada
pueden diluirse impolutas
y cuando ya se vuelve hora de lavar las copas
pueden aún asomar los fantasmas
que atocigaban a los comensales
para susurrarles al oído
miserias
y lo imprevisible del tosco destino.

Las tenues horas estiradas de una noche cualquiera
pueden traer víboras, perros
y luces que no prendan.
Pueden sentar a los fantasmas
en la silla vacía de Banquo,
o pueden ponerlos a hablar en voz alta
frente a todos los invitados.

Ya diluídas impolutas,
con los fondos de las copas
secándose aún a la espera
de una liba jabonosa;
las horas de la noche traidoras
pueden pasarse
recordándonos
lo veloces que son
y cada conquista que dejamos escapar
sin regalárselas a un rey
como hiciera Mio Cid en Valencia.

Cuando los fantasmas salen a comer
muchas veces estamos despiertos.
Muchas veces vemos que otros los ven
y entonces atendemos
algo lentos
a que no son fantasmas
sino escapes consumados.

Tuesday, September 09, 2008

Quantum

No me gusta escribir basado en hipótesis, pero hoy la musa me regaló tres grandes verdades y un anhelo.

La belleza es reino de la historia;
la verdad, reino de los victoriosos
y el amor, de los ausentes:
ojalá fuera tu pelo
enredado entre mis dientes...

Thursday, September 04, 2008

Aurora perfidiosa

No quisiste empujar
los pianos contra la pared;
ni quisiste correr
Jardín de las Delicias Terrenas
a la vera de un camino parco
como una ciudad
peregrinando
un viaje al Israel.

Ahora que causo tempestades,
ahora
que las palmeras se agitan gritando
tersas hacia el cielo
mi nombre impronunciable
¿estoy orgulloso de haber seguido
terco
los quince pasos
para dejar ir
toda mi esperanza?

Lamento los torbellinos,
claro que los lamento
más que nadie:
los llevo dentro.

Soy poco más que incertidumbre
piedra al agua
de la que huyen los peces,
onda de choque
en el medio del desierto o el famoso árbol
cayendo desoído
en el medio del bosque:
ahorrando en ruido.

Viviré eternamente
sólo para vivir del después
que siempre es el momento:
reino de la resolución.
Solía estar bien,
solía estar bien.
Ahora callado
las miradas jamás ausentes
la duda
y el pacto tácito de silencio.
Impera la duda
sobre cuáles son
en realidad
las palabras
que me gustaría decir.

Se sucederán incontables primaveras,
todas perfidiosas, no importa.
Gracias a dios
el fuego del verano es uno sólo.
Lo dejé extinguirse para siempre.

Varias veces.