Monday, January 24, 2011

La creación en tu parabrisa, y un vampiro bajo tus ruedas

La sangre no es dos veces sangre,
irrefrenable hace el vuelo
al suelo va pegado el vientre
el despegue imaginado
la va arrastrando
aún
con sus alas desplegadas.

Hace en su templo de impericia
la fiebre que el dolor no cura
podría pura redimirla
la herida que ya no se apiada
ni otra garganta
que está sola
que suplica...

Te fuiste
al centro de una Tierra amarga y triste
que es borde de la nada ahogada...
El fuego
es trenza de luces que dibujan
un árbol de la vida que es la cura.

La ruta es siempre solitaria
la abundancia es un señuelo
al duelo que es vivir domado
y manejando el imperio
de un súcubo,
un espejo,
y un duende...

Te fuiste
al centro de tu cuerpo amargo y triste,
al centro de tu enigma extinta y digna.
El fuego
del centro de la Tierra ha incenciado
el centro de la vida y de tu árbol.

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